Murió Menchu Álvarez del Valle, la abuela paterna de la Reina Letizia

Ella era periodista asturiana, fue Premio Nacional de Radio, tenía  93 años y falleció en su casa de Ribadesella.

Menchu Álvarez del Valle, la abuela de la Reina Letizia, falleció a los 93 años en su casa de Ribadesella, así informó si familia a la prensa.

María del Carmen Álvarez, más conocida como Menchu, nació en Santander en 1928. Comenzó a trabajar en la radio siendo muy joven. Primero en Radio Asturias, después Radio Oviedo, La Voz del Principado y Radiocadena Española, hasta que llegó a Radio Nacional.

Antes de ser conocida como «la abuela de la Reina» Menchu ya era una voz familiar en los hogares asturianos por sus famosos programas ‘Coser y cantar’ y ‘Rumbo a la gloria’. En 1990 se pre-jubiló y, en 2013, recibió el Premio Nacional de Radio por su carrera como periodista. Una pasión que transmitió a su hijo Jesús Ortiz –el padre de la Reina– y que compartió especialmente con Doña Letizia, de ahí que entre abuela y nieta hubiera una relación tan cercana y especial.

La bisabuela de la Princesa Leonor y la Infanta Sofía era uno de los miembros más carismáticos de la familia de la Reina. Como periodista radiofónica, tenía la virtud de ser una buena contadora de historias y enriquecía cualquier encuentro con los suyos con anécdotas.

Consciente también de cómo una declaración, por escueta que fuera, ayudaba a sus compañeros periodistas, siempre les atendió con palabras amables y les regaló algún titular. Como cuando reconoció que el mejor regalo que podía recibir era un beso de cada una de sus nietas y bisnietas. «No hay nada mejor que ser abuelina. Es muy bonito», declaró. Nunca dejó de ejercer como periodista y, en los últimos años, participaba en la tertulia femenina ‘El Garabato’, donde en alguna ocasión habló de su nieta y de Don Felipe: «El Rey es encantador, dulce, delicado, pero a la vez con mucho carácter y con una gran educación. Está loco por sus hijas y es un padre presente. Los dos lo son. Las atienden, las cuidan y siempre están pendientes. Y cuando viajan, los teléfonos queman comunicándose con sus hijas».

Dejarlo todo por amor

El 29 de mayo de 2004, recibió al medio ABC en su casa de Sardéu, en Ribadesella. Habían pasado siete días desde que su nieta se había casado con el entonces Príncipe Felipe. Junto a su marido José Luis Ortiz Velasco –de quien enviudó en 2005, tras 56 años de matrimonio–, se mostró natural y espontánea. «Como mi nieta, yo también antepuse el amor a mi carrera», les contó. «Yo hubiera hecho lo mismo. Lo hice, puedo decir. Recuerdo cuando un promotor venezolano intentó ficharme para la radiotelevisión de su país. Me propuso 250.000 pesetas de las de 1959 por un contrato de dos años cuando yo ganaba 1.800. Pedí consejo a mi marido y me comentó que la decisión era mía. Pensé en mis tres hijos y en José Luis y rechacé la oferta. Nunca me arrepentí», añadió entonces. De Don Felipe regaló a su colega periodista una declaración divertida y muy atrevida: «Es un príncipe de los pies a la cabeza. Si me hubiera cogido veinte años atrás no le dejaba escapar».

Para su nieta solo tenía palabras de cariño y amor: «Es una mujer valiente y decidida. Muy trabajadora y a la que no se le pone nada por delante. Lo hará muy bien porque cuenta con el ejemplo de la Reina y el amor del Príncipe. Aunque no le arriendo la ganancia».

Precisamente cinco meses antes de esa entrevista (en enero de 2004), los fotógrafos captaron una fotografía donde aparecían el Príncipe Felipe junto a su futura esposa visitando a sus abuelos paternos en su casa de Sardéu. Hacía solo dos meses que la Casa de S. M. el Rey había anunciado el compromiso del Príncipe de Asturias y, en la imagen, se podía ver a una jovencísima Reina Letizia radiante de felicidad. Esa fotografía dio la vuelta al mundo.

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