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Miércoles 29 de Junio de 2016 19:07 | Argentina y el mundo

somos infieles

Señales que indican que ya no sigue enamorado

Si el enamoramiento sobreviene como si fuera un tsunami, el amor de la pareja estable responde a un -hacer- en el día a día. Se trata más bien de cultivar la amistad de la pareja a la vez que se potencia la afectividad y la sexualidad como partes de un todo, según explica Manuel Fernández Antón, psicólogo y sexólogo.

Así, dejar de lado alguno de estos pilares (amistad, afectividad, construir el día a día y sexualidad) puede ser signo de desamor, según cree el experto, quien incide en el hecho de que la relación tiene una gran parte de *trabajo* o al menos de atención que lleve a *no descuidar al otro*. Signos de este descuido serían abandonar el vínculo, dejar que los espacios de cada uno anulen por completo el tiempo de la pareja y falta de interés en generar un día a día agradable.
Esa falta de interés en el otro y en la pareja es un aspecto que también cita Mila Cahúe, psicóloga y autora del libro *Amor del bueno* y *El cerebro feliz*, quien destaca que cuando no existe ni voluntad ni ilusión de hacer feliz al otro o se le reprocha cada cosa que hace es el momento de analizar si es la relación anodina o los que somos anodinos somos nosotros. Para la psicóloga es también relevante ese *hacer* al que se refería Manuel Fernández: *Está demostrado que las parejas que tienen pequeños gestos positivos cotidianos son más felices y tienen mejor pronóstico de duración en el tiempo*.

Es cierto que con el tiempo cambian los sentimientos, se manejan de diferente las situaciones y aparecen las dificultades en la pareja. Es entonces cuando, según apunta la psicóloga y sexóloga Elena Jorquera, miembro de Saluspot cobran relevancia los acuerdos, las negociaciones y la necesidad de aclarar lo que quiere cada uno para buscar el punto de equilibrio atendiendo a las señales que ayudan a darnos cuenta de lo que no funciona en la relación para intentar resolverlo. Para Jorquera, algunas de estas señales tienen que ver con una mala comunicación, escasa sexualidad, caer en la rutina y ser incapaz de proyectar nuevas metas juntos, no respetar la individualidad del otro, ser infiel y tener una falta de compromiso.

ROBERT STERNBERG, psicólogo estadounidense, autor de la *teoría triangular del amor*: *La intimidad, la pasión y el compromiso son los pilares del amor completo*

Citando al psicólogo Robert Sternberg (autor de la *teoría triangular del amor*), la experta hace referencia a los tres componentes que deben estar en equilibrio en una relación para que ésta sea duradera, que son la intimidad, la pasión y el compromiso. El *amor completo* es, según Sternberg, el que tiene más posibilidades de continuidad, pues en él están presentes esos tres componentes.

Bloqueos en la relación

Algunas parejas permanecen juntas aunque internamente estén atravesando una ruptura silenciosa. Esto sucede, como revela la psicóloga y sexóloga Marían Frías, cuando algunos temas importantes y significativos dentro de la relación generan conflicto de manera habitual y, tras discusiones recurrentes, llegan a un punto puerto donde no se avanza y no se resuelve. Se instala entonces una especia de vacío o resignación que distancia a la pareja. Sería el momento, según explica la experta, de buscar ayuda externa si existe voluntad por ambas partes de resolverlo: *A veces una tercera persona abre la mirada de la pareja que está cerrada en una dinámica disfuncional. Expresarnos sin miedo, sin culpa, en un ambiente seguro donde se respira una intención de resolver las cosas, resultará de gran ayuda*.

Afortunadamente, como opina también Mila Cahúe, si tenemos la actitud apropiada, estremos dispuestos a introducir los cambios que hagan falta, a analizar juntos en qué dirección mirar y a no perder la capacidad de descubrirnos, sorprendernos y sorprender a la pareja.

Las conversaciones pendientes

Cuando vemos al otro desde una posición en la que no es posible ninguna acción, pues insistimos en que el problema es el otro y que si algo tiene que cambiar ha de ser la otra parte la que tenga que dar pasos, la relación camina hacia una posición en la que solo cabe la espera, según explica Patxi Rocha del Cura, coach formador en la Escuela Europea de Coaching y psicólogo, quien apunta en este sentido que esta espera es, muchas veces, la antesala de la resignación. *No es mi problema*, *no hay quien planee nada contigo*, *no se puede hacer nada*... figuran en las conversaciones circulares de la pareja, que remiten al pasado y que buscan justificar el propio comportamiento: mi porqué y por qué el culpable es el otro.

La falta de transparencia es para Patxi Rocha una señal inequívoca de que algo está fallando en la relación. *Apostar por una persona consiste en hacer público para el otro aspectos de mí que no muestro a todo el mundo. La pareja permite abrir la puerta a una parte de mi intimidad que no enseño a los demás, de modo que se produzca un vuelco desde un espacio íntimo y personal a otro espacio bipersonal y privado*, explica. De ahí que para el experto la clave del amor resida en ese compartir, citando a Maturana: *El amor es acepetar al otro como legítimo otro*. Y cuando sentimos eso, explica Rocha, podemos abrir el cofre de nuestra intimidad sin temor al juicio.

PATXI ROCHA DEL CURA, Escuela Europea de Coaching: *Las relaciones se deterioran, no por lo que nos decimos sino por lo que no nos decimos*

Por eso, las cosas que no compartimos y que afectan a la relación suelen ser a menudo el cultivo de lo que se denominan *conversaciones pendientes* que son, según el experto, el auténtico lastre de cualquier relación, esa bola de preso que permite seguir andando pero que cada vez va a pesar más.

Para terminar, una reflexión más que ilustrativa de Patxi Rocha del Cura: *Creemos que el tiempo lo cura todo, que no pasa nada, que la convivencia desgasta, que hay que ceder, que es mejor callar ciertas cosas, que no hace falta decirlo todo…. Nos adherimos a esta colección de explicaciones o subterfugios que no hacen sino ramificarse como las yedras en las paredes de una casa hasta que hunden sus raíces en la fachada y amenazan la solidez de un edificio. Las conversaciones pendientes van ocupando espacio en una relación para al final situar en un embudo o en un cauce demasiado estrecho los temas de nuestras conversaciones. Las relaciones se deterioran o se rompen, no por lo que nos decimos sino por lo que no nos decimos*.

Fuente: msn Estilo de Vida

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